CATEDRAL DE MONREALE

6/02/2011 04:02:00 p. m.


Monreale está muy definido por la espectacular Catedral que vertebra el pueblo y que lo convierte en punto de gran de interés turístico. “Il Duomo” es el más grandioso monumento que yo haya visto en la isla y supera para mí al Valle del los Templos en Agrigento, aunque en verdad sean incomparables.

 La primera vez que fui no estaba informada de lo que iba a ver, fui por estas cosas de turista neófita, que sabes que hay que ir porque te lo dijeron, y cuando entré verdaderamente me quedé impactada. La bóveda central con el Cristo pantocráto definido en color tamaño y forma por los mosaicos bizantinos es de una grandiosidad que hasta sientes la presencia de Dios. 

 El templo es una de las joyas que quedan en Sicilia de la época de dominación Normanda, una de las tantas civilizaciones que enriquecieron la isla. Se mandó a construir en el siglo XII por el joven rey Guglielmo II, llamado “el Bueno”. Hay una leyenda que explica que la virgen María se le apareció en sueños al rey Guillermo cuando después de cazar se reposaba debajo de un árbol, le pidió que construyera un templo en su honor a cambio de lo cual ella le rebelaría dónde se encontraba enterrado el tesoro de su padre.
 No escatimó en medios ni en espacio Guglielmo y una de las explicaciones de tanta belleza y esplendor lo refieren a las luchas de poder que existían en la época y que se medía en ver quién puede construir monumentos más grandes y más espléndidos. 

 El edificio fue construido con la planta basilical en forma de cruz latina de 102 metros de largo y 40 de ancho. Tiene tres naves separadas por dos filas de nueve columnas de de granito salvo una que es de mármol. La nave central, tres veces más grande que las laterales culmina en el ábside con el cristo en forma de una suave ógiva. Pero si la forma impacta de por sí, son los 6340 metros cuadrados de mosaicos bizantinos que revisten los muros, dando unidad poética a tantos momentos del Antiguo y Nuevo testamento y que fluyen hacia el ábside central.. Ahí hay momentos en que parece que hubiera nacido la luz del sol, tal es el impacto del oro de los mosaicos.
 Merece la pena visitar también el Claustro, y subir por una escalerita cercana a la puerta principal para disfrutar de la forma exterior de la Iglesia, tanto así como las vistas de la Concha. A la salida del Claustro sugerimos visitar la tienda de Cerámica y Arte de Elisa Messina, que recoge tradición y creatividad, y que podeís disfrutar en el siguiente vídeo:
 

Y una información importante que deja a muchos turistas frustrados. El templo cierra a las 12 del mediodía hasta las misas de la tarde, por lo cual, ese día hay que madrugar para subir a Monreale. Quienes no se muevan en coche, tienen que tener paciencia, ya que el servicio público de autobuses del pueblo, es pésimo, y los buses tardan más de media hora entre coche y coche.

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