POR QUÉ NO ME GUSTA NUEVA YORK

12/06/2016 01:17:00 p. m.

La primera vez que llegué a Nueva York llegué con muchos prejuicios. Totalmente condicionada por mis fobias hacia "USA" y a sus ciudadanos, en mis paseos no hice más que confirmar esos diez tópicos que llevaba en la cabeza, que actuaban como un lente, o más bien como un captador de imágenes y sensaciones que no hacían más que confirmarme mis prejuicios.

Así sólo veía gente comiendo chicle, o con un vaso de café de cartón en la mano corriendo de un lado al otro. Hay otros, en cambio, que parecen que interpretan el papel de neoyorkinos como si serlo fuera parte de una impostación para ser parte de esa gran película llamada Nueva York.





Porque aquí todo parece parte de algún largometraje, desde los más vulgares televisivos a los de Woody Allen , pasando por las series como la del personaje de Carrie Bradshaw. Siempre parece que te vas a encontrar con Sarah Jessica Parker a la vuelta de la esquina, o con Woody Allen paseando por Central Park; pero si no te sucede , te conformas con los escenarios llenos de "newyorkers" o  sus imitadores.

Entonces, una vez que la desmitificas, que la bajas a escala humana, la ciudad de los rascacielos puede parecerte una ciudad vulgar, normal y corriente,  con muchas más miserias que virtudes, salvo para los que viven en los pisos 40 y tantos para arriba , o en alguna de esas casitas de ladrillo con escaleritas de Manhattan o Brooklyn.


Desde luego , si eres visitante , la película te pasa por delante, y no eres más que un hacedor de fotos y ahora de Selfies, incluso haciendo la V de la Victoria, porque estar allí, es para casi todo el mundo un logro: no puedes pasar por este mundo sin conocer la famosa NY.

Esta ciudad para mí, está llena de Bluffs:  según la experiencia de mi primer visita y parte de la segunda, pude comprobar  que:

ABERRACIÓN URBANÍSTICA

Con criterios de armonía y de proporciones, no es descabellado decir que Nueva York es una aberración urbanística. En muchos rincones de Manhattan las desproporciones y superposiciones de estilo son tales, que no hacen más que configurar un batiburrillo estético que en Europa estaría vetado, y no sólo vetado, más de un edificio habría sido derribado. Es verdad que en el Viejo Continente la historia tiene un peso sideral, y es un valor a respetar. Sin embargo en esta ciudad la historia tiene poca importancia, algo que demuestran con el poco  valor que le han dado a  los edificios Art Decó, que los hay muchos y bellísimos, y les han plantado al lado o enfrente, cristaleras destellantes, o edificios rutilantes, cuyas desproporciones en línea constructiva destrozan cualquier armonía. Pero es Nueva York , claro.







TODOS VAN CON CAFE EN LA MANO

Este hábito habla mucho de un pueblo, es un pueblo que no tiene tiempo para disfrutar de un buen café y mucho menos si lo bebe en vaso de cartón.  No sé de dónde surge el hábito pero seguramente de la prisa para ir a trabajar y de ahí se deriva el toc de andar con un vaso con pajita en la mano: también pueden ser batidos, cafés con hielo o smoothies.

LA CIUDAD QUE NUNCA DUERME
Éste tópico es tan cierto como que también tiene una cara B. Si te alojas en Manhattan podrás ver cómo en efecto hay mucha gente trabajando en las oficinas a las 3 de la mañana, por aquello del ombligo del mundo conectado con todo el universo. Los verás entrando en los rascacielos con sus tarjetas magnéticas, o chequeándose frente a un guardia de color, con enorme barriga, que suele ser el prototipo de vigilantes de estos edificios. No oses entrar a hacer una foto, o a intentar tener alguna experiencia en el lobby, te echarán como a un terrorista.

De este edificio me echaron por patas al intentar tomar fotografías del Lobby del Edificio Chanin


EL FAKE DE CHINA TOWN Y LITTLE ITALY

Parte de guías y recomendaciones (es verdad que ahora algo antiguas) me dirigí a esos lugares como sitios obligados, y nunca entendí bien por qué aquello era un "Must See" porque no los ví más que como pobres barrios de inmigrantes que puedes encontrar en cualquier ciudad europea, y que no aportan nada más que restaurants chinos, bazares y pizzerías. Con la globalización , estos barrios desde luego son un auténtico "Avoid neighbourhoods". Otro tanto me pasó con algunos mercados, exacerbados en las guías, como el de Gansevoort Market, que lo encontré muy normalito, bastante inferior a los muchos que hay en Madrid, y con una calidad gastronómica malísima.

En el mercado Gasenvoort


ASQUEROSÍSIMO METRO

Sigo sin entender a qué se debe la fama de este medio de transporte, ya que aparte de conectarte con toda la ciudad, es desde luego de los lugares más asquerosos en los que he estado en la ciudad. En verano es una auténtica sauna, puedes hasta desmayarte del bochorno. Sucio, viejo y lúgubre, es casi el único medio de transporte público al que puedes acceder, ya que a mi habitual rechazo a este medio en las ciudades que visito, intenté moverme por la ciudad en autobús, y la experiencia fue casi peor. Hay pocas líneas, vienen los vehículos muy espaciados, y casi nadie sabe nada de ellos: si intentas pedir información a los ciudadanos, nadie sabrá informarte ya que casi nadie los usa.



PROPORCIONES DESCOMUNALES

No descubro nada si digo que es una ciudad que no está hecha a la medida del hombre, y que en efecto su originalidad es la construcción en altura. Porque si caminas por la calle sin levantar la cabeza no encontrarás en Nueva York nada que no encuentres en cualquier ciudad europea , o incluso latinoamericana. Yo soy de las que se atreve a decir que si caminas por NY con la cabeza a la altura del hombro no tendrás percepciones especiales.





EL FAKE DE LA 5TA AVENIDA
No lo entiendo. Sigo sin entender la fama de esta avenida normalita, sin casi estímulos estéticos que te llamen la atención. No he visto grandes tiendas que me inquietaran, y ya el Luxury no se aloja por aquí. Hoy en día es una avenida de turistas, llena de tiendas de souvenir, y como no te vayas muy al sur no encontrarás comercios interesantes o con algo de encanto.


LA GENTE ES MUY ANTIPÁTICA
Desde mi experiencia como turista (acaso viviendo ahí sea diferente) puedo decir que la gente en general me pareció muy antipática y maleducada. Salvo en la experiencia de la Misa Gospel, donde además me quedé a comer, el resto de la gente con que tropecé no hizo más que brindarme malos modos, respuestas cortantes y poco solidarias, inclusive el personal del Hotel donde me alojaba. Es como si te dijeran "Soy Newyorker, qué pasa!?" "Soy Newyorker, estoy apurado".


 En mi segunda vez en la ciudad, había escogido el Hotel YMCA para dormir, una opción bastante apropiada cuando viajas solo, ya que en pleno Manhattan tienen habitaciones singles (con baño externo), y no te ves obligado a pagar por la doble. De todas maneras la opción no es barata: me costaba 90 U$ por noche. YMCA en realidad es una cadena de gimnasios que además tienen algo como un hostel arriba. Lo chulo era que tenías acceso a la sala de máquinas y a la piscina, algo para mí fundamental, ya que me he enganchado a nadar. Pero a lo que íbamos, el personal te trataba mal de entrada, y de salida. Ya por el hecho de estar ahí eras sospechoso, no sólo por tener que pagar toda la estancia el primer día, sino que no te solucionaban los problemas sino a base de tener que protestar. Por supuesto no estaban dispuestos a brindarte información de nada.

Luego en la calle, poca gente está disponible para ayudarte, van a su bola y no pierden tiempo en tí. Intenté hacer mi recorrido en autobús (ya que odio el metro) y nadie sabe nada de ellos, ni siquiera de dónde comprar el bono.

Si alguna vez osas entrar por equivocación en un lugar acotado, siempre saldrá un cubano -suelen ejercer labores de seguridad- con mala onda a señalarte que no puedes pasar. Intenté hacer fotos en el lobby de dos edificios art decó en Park Avenue, y los sendos vigilantes latinos me trataron como a una delincuente, y me sacaron por patas a la calle. Otra cosa que me llamó la atención es lo mal que les cae a los hispanos que les hables en español, es como que no les gusta que les descubras: "I'm American, OK!!!?"

PROPINAS PARA TODO
Algo que es común en toda USA, pero que hacen muy incómoda la experiencia. Has de ir siempre con cambio, ya que no es suficiente con pagar por los servicios que contratas, los trabajadores siempre esperan que les dejes propina, algo que es inusual en Europa. Esta situación hace que te veas sorprendido en innumerables situaciones en que te has olvidado de la obligación, o que no esperas tener que pagar un coste adicional. Por ejemplo, si pagas el bus Hop On Hop Off, con guía, se supone que has pagado el servicio completo. Pues no, el guía te pedirá propina. El Shuttle al aeropuerto: el conductor también espera propina, and so on.

HASTA AQUÍ LO QUE NO ME GUSTA DE NUEVA YORK. En el próximo post, no os defraudaré: también escribiré lo que me gusta, que también hay mucho.


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1 comentarios

  1. A mi tampoco me gustó demasiado, lo que peor llevé fue la comida tan grasa que tienen (cocinan sin aceite) y la cantidad de personas que hay en tooooodas las calles, me agobia

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