ATLANTICO FRANCÉS DEL SUR

8/22/2016 07:30:00 a. m.

Menos conocido y menos renombrado que la Costa azul, el Atlántico francés merece las mismas loas que su costa mediterránea, y en todo caso nos alegramos de que no sufra el acoso del turismo de Celebrities que harían degenerar su hermosura y ese encanto natural que aún conserva. 

Absolutamente determinado por las características del océano, y por esa fachada inmensa con que Francia se enfrenta al Atlántico, sus playas son las más bellas que yo he visto en Europa. Arena blanca, anchas, y largas; y extensas al punto de perderlas de vista, te permiten  disfrutar del mar en soledad en pleno agosto.

Playas de Molliet et Maá


LAS LANDAS

El colmo de esa hermosura y exposición al mar abierto lo encontramos en la misteriosa región de Las Landas, una región tantas veces transitada por los españoles que suben en coche a París por la A63 o por tantos y tantos turistas que usan Francia como pasarela para dirigirse al calor de España y su mediterráneo.

Poca gente ha reparado en ese inmenso pinar de Las Landas (Les Landes) que se extiende al norte del País Vasco Francés por la costa y que cubre una superficie de 950.000 hectáreas extendiéndose  hacia el este hasta Lot et Garonne. Son pinos marítimos plantados desde el siglo XVIII para prevenir las arenas movedizas y los anegamientos, hoy son parcelas privadas y de explotación comercial. Aún así es un bello y controlado pulmón de Europa con poca prensa y que, por suerte, no ha llegado a ponerse de moda.


El Faro de Contis Plage 


Casi 1 millón de hectáreas de este paisaje

Sin embargo es bien conocida por la "tribu surfista" que sabe de la generosidad del oleaje de ese Atlántico salvaje que curiosamente no está arropado por acantilados, sino por dunas o pinos. Las Landas tiene 106 kms de playa de arena blanca sólo con una interrupción. Esa línea recta de arena se ve perfectamente desde el aíre o desde Google Maps y puedes apreciar también las pocas entradas de pueblos o urbanizaciones. Un auténtico paraíso para aquellos que creíamos imposible en Europa encontrar playas desiertas en verano.

Curiosamente, en los pueblos de Las Landas encuentras puntos álgidos de gente a las entradas urbanizadas al mar, con sus puestos de Vigilancia, y con zonas acotadas al baño, pero caminas 200 metros a los lados y te encuentras con kilómetros y kilómetros arena yermos de gente. Un verdadero Oasis en pleno verano en Europa. En esas partes sólo corres con tu responsabilidad si te bañas, no tienes socorristas que te vigilen, y ese es un mar digno de respeto.


 Los pueblos de este departamento de Aquitania mantienen todo su espíritu tradicional, son eminentemente campesinos, y ahora está desarrollándose algún tipo de servicios con respecto al turismo. En Molliet et Maá donde yo he residido viven todo el año 45 personas y en verano multiplican por cien sus habitantes.

Afortunadamente el bosque está protegido y no se cometieron abusos urbanísticos ni edilicios. Por lo cual no hay ni grandes Hoteles, ni grandes urbanizaciones, la opción para alojarte son las casitas, las Gites  o los campings, y si acaso pequeños bloques de pisos con dos plantas como mucho.

Algunos pueblos ya empiezan a sonar entre los enterados de los reductos vírgenes de Europa, y Cap Breton o Hossegor son pueblos bien reputados y con algo de servicios o actividades de restauración, pero que se extienden a dos manzanas.

Muy recomendable es elegir cualquier pueblo de la zona media de Las Landas, que te permitirá disfrutar de la zona de Lagos como el de León, que ellos sin embargo llaman estanques. En los mismos se practican actividades acuáticas más tranquilas y son ideales para los niños. Muchas de sus playas son vigiladas.

Por el norte esta región termina en el pueblo de Biscarosse, donde comienza el departamento de Gironde ( por el mar) dando entrada a la bellísima y curiosísima Duna de Pilat (Dune du Pylat) una enorme extensión de arena blanca que progresa en altura hacia el interior y que se avecina a la Bassin de Arcachon.


Duna de Pilat

Duna de Pilat vista desde el sur


Este es un punto interesantísimo para descubrir la Gironde en verano , ya que podemos disfrutar de su poderío y observar la idiosincrasia de este lugar muy influenciada por la oligarquía de Burdeos. Zona de producción de ostras que hacen de su degustación uno de los paseos tradicionales, Arcachon está llena de encantos y es más apta para aquellas personas que no pueden prescindir en verano de la socialización.

Desde este punto no puede perderese la escapada a Cap Ferret, uno de los reductos del "Chic" bordelais, a dónde puedes acceder por mar, en una excursión de barquito desde Arcachon, o por tierra, dando la vuelta a la bahía.


Si subimos más al norte tendremos la inmensa posibilidad de adentrarnos en la cultura del vino de Burdeos, ya que comenzaremos a transitar esa lengua de tierra que se extiende por el mar a su oeste y por el Estuario al este, esa boca de mar que se mete en la tierra y se convierte en el río Garona (Garonne). Sitio de turismo exclusivo y sofisticado, nos metemos en una tierra que emana su cultura vitivinícola, ésta es la zona del Medoc .En verano es exquisito visitiar los viñedos que están en pleno, y parar en cada pueblito a comer queso, o buscar los Chateaux para comprar vino.

CHARENTE MARITIME

Por el otro lado del estuario, es la única manera que tenemos de subir por tierra hacia el norte. Bordeamos el río y llegamos así a Royan, una ciudad costera, que otrora compitió con Arcachon por ser el top de la burguesía de Burdeos. Llena de palacios señoriales en un barrio llamado Pontaillac, su centro está algo más invadido por la ordinariez de los pueblos marinos : tiendas de souvenir y pizzerías. Tiene un puerto interesante con un montón de actividades y excursiones, acaso la más interesante la que te lleva a bordear el Garona y sus viñedos.

Mortagne sur Gironde un típico pueblo sobre el estuario del río Garonne


Pero hacia el norte , aún nos esperan cosas interesantes en esta Charente Maritime: La isla de Olerón y la isla de Ré . La primera es más grande y accesible que la segunda, ya que para entrar en Ré hay que pagar un peaje que este año era de 17 euros, es decir, una vez que entras , ya te quedas. Si entras a pie o en bicicleta no pagas. La Ille de Oleron en cambio es más acogedora con su puente de 3 km gratis y de fácil acceso desde Marenne, un lugar famosísimo por producir las ostras más grandes de Francia.


Típica cabaña dedicada a la Ostricultura en la Isla de Oleron

Una calle de Saint Martin de Ré 


Toda esta zona está aboslutamente determinada por la Ostricultura, que no sólo determina su economía sino la fisonomía de la isla, con sus viveros, con una construcción particular, y la determinación gastronómica, que uno no puede irse de estas islas sin aventurarse a probarlas.

Todo ésto será objeto del siguiente post.

PAIS VASCO FRANCÉS
Nos hemos dejado también en el tintero los encantos de la costa vasco francesa, con sus renombradas St. Jean de Luz y Biarritz por la costa, sin olvidar la maravillosa capital de departamento: Bayona.

Esta zona se diferencia notoriamente de las anteriores, ya que lo vasco genera una cultura específica, acaso más afin con España, no sólo en la gastronomía como también en sus fiestas. Y obviamente serán objeto de un post diferenciado.

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