Gané el Concurso "65 años juntos con Costa"

4/26/2013 12:46:00 p. m.

Con este texto gané un fantástico Crucero en el COSTA FAVOLOSA que me llevará en junio por Palma de Mallorca, Catania, Valetta, Nápoles, y Savona :

Desde que tengo uso de razón para mí la vida de los Cruceros está ligada a la letra C. Crecí en Buenos Aires hace 50 años y en aquella época no había nadie que se preciara de  “Bon Vivant” que no hiciera una vez en su vida una travesía a Europa con la Línea C.


No había familia burguesa de la época que no tuviera destinado un dinero para una vez en la vida cruzarse el Océano Atlántico a bordo del Eugenio C, que era el que más sonaba en la época. No importaba que tardara una eternidad en comparación a los aviones, porque aquello de subirse a un barco italiano en el puerto de Buenos Aires de entonces  para hacer puerto en España o Italia era una experiencia de aquellas que había que contar a los amigos, y que había que trasmitirle a los hijos para que con los años hicieran lo mismo.  Eso era tener clase.


Hacía apenas 20 años que el Anna C había salido de Génova  para atracar en las dársenas de la Boca, acercando de un modo más lujoso la Italia perdida por tantos y tantos inmigrantes que hicieron de la Argentina  su tierra de acogida. Los Cruceros de Costa, que yo creo que eran los únicos que llegaban al cono sur, eran una caricia para todos los que tenemos alma y sangre italiana.
Subir al Eugenio C, era de algún modo subirse a Italia. En aquella época , me cuentan mis padres, las travesías por el Océano, no estaban amenizadas de un modo tan fastuoso como ahora, ni tan divertido, ni tan animado. Hacer la experiencia era una aproximación lenta y reflexiva a la tierra de los antepasados.

Los barcos primigenios de la flota tenían los nombres de los miembros de la familia Costa:  Federico, Eugenio, Antonieta, Giacomo, Enrico, Beatrice, Andrea y llevaban a continuación la letra C , lo que le daba un cierto toque de distinción, como si fuera un título nobiliario. En 1986, esa “C”, se perpetúa en el nombre de la empresa para enfrentarse a retos futuros y a la competencia. Nace Costa Crociere, y sus barcos ya vulgarmente llamados Cruceros, cogen 16 maravillosos adjetivos para denominar a sus naves, de los cuales me quedo con Costa Allegra.

No sé cual de ellos me tocará, pero me he prometido volver a repetir la travesía que hicieron un día mis padres por el océano Atlántico para venir a Europa, pero en este caso será  al revés, para volver a Buenos Aires.

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