Paris Navideño

12/15/2010 11:43:00 a. m.






Era algo así como mi veinteava vez en esta ciudad y me he dado cuenta que cuando estoy allí soy FELIZ, feliz por ser humana, feliz por la dimensión de la belleza que somos capaces de crear, feliz porque me siento en mínima medida parte de esa aventura de crear o percibir belleza, feliz porque me encuentro en el que para mí es el epicentro del desarrollo socio cultural al que las personas podemos aspirar: democracia, estado laico, Res Pública, arte, cultura, civismo.

En Paris tengo siempre la percepción sublime de la belleza del hábitat urbano, el estímulo permanente de la cultura, en cada rincón que miro, porque acceder a ese “feeling” no sólo se accede al ir a un Museo, sino que lo descubres caminando por cualquier callecita, mirando escaparates o tal vez en una publicación perdida que te encuentras tirada en la mesa de un bar. A cada paso hay un estímulo, un disparador al pensamiento , a las sensaciones.

En este viaje los objetivos (aparte de los profesionales) eran pocos: la retrospectiva de Monet en el Grand Palais, y la Paris navideña. Así que apenas dejamos las cosas en el hotel Pavillon du Louvre, en la calle Molliere, nos fuimos caminando por la fantástica Rue de Saint Honoré  hacia Champs Ellisees (a un costadito se encuentra el Grand Pallais). Así íbamos matando todos los pájaros del mismo tiro, porque yo sabía que lo que había que ver eran las luces de los Campos Eliseos.

Magnifico paseo por los escaparates navideños de una de las calles más chics de la capital francesa, donde puedes apreciar que la creatividad se encuentra por doquier.








Al llegar a la Place de la Concorde,  te encuentras que además de iluminación hay un mercado navideño, como el de cualquier gran ciudad europea, que para mi gusto era demasiado vulgar para ser en Paris. Kiosquitos sobrios, blancos, mercancía bastante cuidada, aunque no faltaban los stand de chinos con gorritos y bufandas, y en lo comestible, muchos crepes, vino caliente (versión importada de Alemania), también salchichas a las brasas, y algo de embutidos y quesos. Era domingo, y por supuesto, la “follie”.

Retrospectiva de Monet
Por suerte, había manera de escaparse de la vulgaridad, y allí mismo , por un caminito llegas al Grand Pallais. Sabíamos que las entradas  estaban agotadas, ya no se venden más “on-line” a pesar de que la muestra acaba el  24 de enero. La RMN (Reunion de Museos Nacionales) ha hecho este gran esfuerzo de juntar un montón de obras desperdigadas por museos del mundo para ensamblarlas en una muestra exquisita. Porque allí puedes apreciar series completas,  paisajes pintados a diferentes horas del día, y series desconocidas como las naturalezas muertas , o su arte figurativo.

Aprovechando el “handicap” de mi marido, sabiendo que en Francia no pagan entrada ni los afectados ni el acompañante, nos acercamos a la puerta principal (con escaleras) , y nos mandaron a la puerta B, desde allí nos acompañaron por una serie de pasillos, hasta la puerta de la exposición, nos pidieron la tarjeta de “minusvalía” que no tenemos, pero visto el realismo de la situación, nos dejaron pasar, sin pagar entrada, y sobre todo sin tener posibilidad de comprarla, dado el “overbooking” del evento.

Entras a la sala , y gran golpe de efecto, aquello parecía el Corte Ingles el 5 de enero. Nunca he visto una exposición rodeada de tanta gente, haciendo cola para ver cada cuadro. Entran entre 6000 y 8000 personas por día, pero, aún así, vale la pena. 



RECOMENDACIONES:
-         Plantarse en la puerta del Museo, a pesar de no tener entrada. A medida que van viendo hueco en las mareas humanas, van dejando pasar gente. Coger la audio-guía, que vale 3€, o descargarla on line, si teneís i-pod. Visitar la página web del Grand Palais, que es estupenda. (video)


Al salir nos encontramos de lleno en las luces navideñas de Champs Ellysees, y la verdad es que no me pareció nada extraordinario: la deuda que tiene Ruiz Gallardón en su ayuntamiento la dedicó en parte a ornamentar Madrid con luces natalicias, y son realmente extraordinarias.

Y volviendo ya para el hotel, y escapandonos de la bulla comercial de champs Ellisses nos metimos en la galeria que lleva el nombre de la Avenida, en el número 26, y es imperdible , la exposición del artista francés Bruno Catalano, ( www.brunocatalano.com)  en la Galería Bartoux, en la que presenta parte de su colección "LOS VIAJEROS"




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