Palermo en un día

9/26/2014 01:36:00 p. m.


Como en todas las ciudades que amo, siempre hago los mismos recorridos, mis pasos se repiten por los mismos sitios, y no dejo de ver las cosas o los espacios que me maravillan. Siempre empiezo por la Catedral, evidentemente, y ya no pierdo tiempo viéndola por dentro, la Catedral de Palermo es de los casos en que el contenido desmerece el continente. Le doy la vuelta entera, la disfruto por todas sus caras, y en su "backstage" siempre tengo mi visita obligada a la casa de mi amigo, el pintor de carros sicilianos, Franco             .. Par mí, el paseo por la magnífica Chiesa Madre es incompleto sin tomarme un café con este personaje del arte siciliano. Tanto lo es que este año me he enterado , que los mismísimos Dolce y Gabbana vinieron a buscarlo para que pintara sobre una de sus telas.(Tendreís un post y vídeo dedicado a él)
Con Franco, pintor de los Carretti, único en Palermo

La Catedral de Palermo vista desde el negocio de Franco

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Desde ahí, desde la Vía Vittorio Emanuele tengo la disyuntiva si preferir el degrado de la izquierda hacia el teatro Mássimo, o tomar hacia la derecha rumbo al Mercado della Vucciria. Este año preferí estos rincones, no exenta de temor, ya que aún con lo que te conozco Palermo, cuando me encuentro en esos laberintos oscuros  y tenebrosos de tu abandono, tengo un poco de miedo. Me pierdo , te redescubro como siempre y aparezco en la ruidosa y tremenda vía Maqueda, y no queda más remedio que volver a la  Piazza Pretoria, fuente de la vergüenza fiorentina, que acabó decorando este espacio Palermitano.

Luego siempre me dirijo a trastear por los negocios de los pakistaníes hasta la Stazione, y en algunas de las callejuelas me desvío siempre para ver el famoso "Mercato della Vucciria". Desde la estación tomo la elegante  vía Roma, para llegar poco a poco al oasis de elegancia que es la zona que circunda los Teatro Mássimo y Politeama. Por allí siempre quedamos con mi amiga Daniela y sus amigos en el Antico Caffé Spinatto en la via Ruggero Belmonte 11, un sitio clásico y distinguido de la burguesía de la capital siciliana, donde en verano, incluso de día, tienen a un pianista tocando . Ahí puedes degustar todo tipo de Paninis, pizzas, tramezzinis y por supuesto helados y dulces sicilianos.

Una vez hecho el alto en el camino , mi propuesta es que no os perdaís un negocio que tiene puesta una organización para la lucha Antimafia, que se llama Bottega dei Sapori e dei Saperi della Legalità, que está justo frente a la plaza, en la calle Castelnuovo 13, en un local que hasta 1994 funcionaba una tienda de ropa perteneciente a un Boss de la Mafia de Brancaccio, y ahora confiscado, se le da uso social. En este espacio os podreís empapar de cómo está la lucha civil contra esta lacra que desmerece tanto a la isla. También podreís comprar ahí objetos de souvenir, y delicatessen, todas producidas en terrenos confiscados a la criminalidad siciliana y bajo condiciones que no aceptan el chantaje de la Mafia.

Si tienes más tiempo , no te pierdas subir a Monreale, un pueblo  a 17 km que no te puede perder. Puedes verlo en el siguiente link

La más imponente Catedral de Sicilia

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2 comentarios

  1. Me encanta Palermo. Qué ganas tengo de volver...
    Un placer compartir mantel contigo hoy en Zelai.
    Te sigo por aquí
    bss
    =)

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    1. Ayyy Pilar, no había visto este comentario. Hoy me estoy releyendo ya que me pidieron un artículo (post) sobre esta ciudad, y como copiarse a uno mismo no es copiarse.....

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